“La
tierra es nuestra casa y todos nos nutrimos de ella.”
La fangoterapia,
también conocida por peloidoterapia, (en griego peloid es
barros) como terapéutica es muy antigua; las generaciones de hombres que
vivieron cerca de las lagunas, los mares y los volcanes utilizaban
sedimentos naturales con fines curativos y para el cuidado de la belleza
e higiene personal.
Los egipcios hace 5 000 años utilizaban el encanto de los barros como
remedio. El método egipcio consistía en aplicar los barros de las
márgenes del río Nilo sobre el cuerpo y secarlo al sol.
Desde la antigüedad
los médicos recomendaban los tratamientos basados en la aplicación de
sedimentos naturales, puesto que descubrieron propiedades terapéuticas
en ellos. Fueron observando cómo aliviaban los dolores reumáticos,
mejoraba las pieles irritadas y revitalizaba los tejidos. Así percibían
el regalo que les brindaba la naturaleza.
Los fangos y lodos
orgánicos, son un producto natural que se origina en las capas poco
profundas de la tierra en combinación con aguas provenientes de fuentes
termales y lagos de aguas frías. Básicamente está constituido por los
minerales presentes en el suelo y en las aguas (hierro, magnesio,
manganeso, azufre, cinc, fósforo y cobre), oligoelementos y minerales
geológicos (silicato, feldespato, cuarzo, mica y otros) que a través de
los siglos y por restos fósiles de animales y plantas que son
arrastrados a la superficie por las aguas que le dan conformación.
Tienen un gran contenido en ácidos húmicos, algas, sustancias orgánicas
solubles, y clorofila, que se asimilan fácilmente por vía
transepidérmica.
Para utilizar los
peloides o fangos con fines terapéuticos y cosméticos, es necesario que
cumplan con determinados requisitos físicos, fisicoquímicos y
microbiológicos.
Conociendo las
bondades y aptitudes de los fangos y teniendo en cuenta las distintas
necesidades de cada biotipo cutáneo, se elaboran a escala mundial líneas
de productos destinados a la higiene y dermocosméticos que restablecen,
mantienen y acrecientan la belleza cutánea, permitiendo el buen
funcionamiento de la piel. Para comprobar los efectos terapéuticos y
propiedades biológicas de algunos de estos recursos, se presenta una
formulación de cremas dermocosméticas a partir de fangos
mineromedicinales y aceites esenciales, con la intención de comentar
bajo una óptica bioquímica los resultados reportados por un grupo de
dermatólogos en su experiencia clínica al evaluar estas en afecciones
como: acné y queloides.
Entre las
propiedades terapéuticas dermocosméticas del fango podemos mencionar su
función nutritiva; en su composición química posee sales minerales y
oligoelementos que el organismo necesita, también tiene acción anti-inflamatoria,
analgésica y antirreumática, un gran poder de absorción y actúa
eliminando el exceso de grasa cutánea. A su vez produce una
hiperactivación orgánica, estimula la funciones metabólicas y la
circulación, remueve y elimina las células muertas y toxinas que
contaminan la piel, favorece la reproducción celular y permite buena
oxigenación.
Los fangos actúan
como dermocosméticos por contener minerales y oligoelementos que son
absorbidos por la piel; a nivel celular aseguran el desarrollo óptimo de
los procesos biológicos, relacionados con la salud, la belleza y el
equilibrio general del ser humano. Este es un proceso natural activo y
cuya fórmula está equilibrada por la naturaleza en sí misma. Poseen
propiedades descongestivas, regeneradoras, limpiadoras, aclarante,
desintoxicante, antiséptica, tonificante e hidratante. Los fabricantes
de productos cosméticos combinamos los fangos con sustancias activantes
como: extracto de plantas, flores, hierbas, algas marinas, productos
procedentes de la apicultura, y distintos tipos de aceites esenciales
entre otros, que sinergizan los efectos terapéuticos.
El fango nutre y
mejora la microcirculación, retrasa las arrugas, absorbe las toxinas,
favorece las defensas del organismo, reactiva la piel fláccida,
deshidratada, celulítica, con estrías etc.
Los resultados obtenidos en las lesiones tratadas se explican porque los
fangos mineromedicinales combinados con los aceites y extractos aumenta
la carga de minerales en la células de la piel, que revitaliza los
tejidos. Se plantea en la literatura consultada que los barros aumentan
el contenido de colagenasa, proteasa y sobre todo de fosfatasa ácida
elaboradas con los fibroblastos, los cuales intensifican la
desintegración del colágeno en el tejido esclerotizado remplazándolo por
células normales, se piensa sea una de las propiedades que hace
desaparezcan la excrecencias hipertróficas engrosadas (queloides).
Existen experiencias que confirman que los elementos minerales del suelo
contribuyen a resistir el ataque de las bacterias; la presencia de yodo
en el peloide elimina los gérmenes que penetran a las heridas de la
piel; el magnesio es un regenerador hístico antiséptico interno y
externo, antiinflamatorio, que ejerce una función importante durante el
desarrollo de este proceso; el silicato de aluminio tiene poder
cicatrizante, regenera la queratina de la piel y el potasio brinda
elasticidad y flexibilidad a los tejidos, cuando está en concentraciones
normales en la célula hace que el nivel defensivo de esta, se eleve y
elimine las bacterias patógenas.
PROPIEDADES COSMETOLÓGICAS
* Acción desinflamatoria y calmante con alto poder de absorción.
* Depuran la piel y favorecen la pérdida de ácido úrico.
* Favorecen la reproducción celular.
* Poseen sales minerales y los oligoelementos que el organismo necesita.
* Estimulan la circulación.
* Producen una hiper actividad orgánica.
* Limpian en profundidad la piel.
* Eliminan el exceso de grasa cutánea.